Podrán ladrar castellano los perros
y las tortugas tejer mil curtidas cortinas,
acariciaran en las rosas sus espinas
O alcanzaran a ver los mucilagos su lecho.
Pero por mas ojos que tenga un ciego
o mas feligreses la ermita,
no será mas buena la dicha,
ni menos penoso su destierro.
Que el amor que de este beato vieres,
al que el rubor calló tiempo atrás,
el esquivo de tu amistad enojó.
Así pues, dicho lo que sabieres,
espero encuentres quien te quiera mas
porque mi corazón, de lira, enmudeció.
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