Cuando harto de esperar y espero,
esperando a la esperanza que tarda,
los ojos volví a girar al alba,
y creí morirme en sus luceros,
al ver sus azules pupilas clavarse,
al frente de mi cara pálida,
delatando un te quiero sincero,
que me atravesó el alma.
los ojos volví a girar al alba,
y creí morirme en sus luceros,
al ver sus azules pupilas clavarse,
al frente de mi cara pálida,
delatando un te quiero sincero,
que me atravesó el alma.
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