sobre el mármol
bajo el acero
yace inmóvil
ya sin su cuero
sin su sangre
y sin recelo
por haber muerto
a manos de un cobarde
por haberte criado
tan solo para matarte
nos quejamos de su precio
quizá porque no pensamos
a cuanto vendemos
nuestro kilo de carne
bajo el acero
yace inmóvil
ya sin su cuero
sin su sangre
y sin recelo
por haber muerto
a manos de un cobarde
por haberte criado
tan solo para matarte
nos quejamos de su precio
quizá porque no pensamos
a cuanto vendemos
nuestro kilo de carne
No comments:
Post a Comment