Fijóme en su caminar pausado,
sus hombros por el oro bañados
y virtuosas cual Mozart manos.
Fijóme entonces en sus ojos claros,
sus labios cual rosa roja tallados,
y su sonrisa dibujada por Picasso.
Me hablaste y conteste tartamudeando,
me miraste y mis ojos se apagaron.
Sentí que mi corazón quería decirte algo,
mi cerebro confuso por ti embriagado,
mi cara con aspecto de ternero degollado,
y en mi oído el eco de tus palabras regalo
y en mi boca el silencio del recién enamorado.
sus hombros por el oro bañados
y virtuosas cual Mozart manos.
Fijóme entonces en sus ojos claros,
sus labios cual rosa roja tallados,
y su sonrisa dibujada por Picasso.
Me hablaste y conteste tartamudeando,
me miraste y mis ojos se apagaron.
Sentí que mi corazón quería decirte algo,
mi cerebro confuso por ti embriagado,
mi cara con aspecto de ternero degollado,
y en mi oído el eco de tus palabras regalo
y en mi boca el silencio del recién enamorado.
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